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Bienvenido al Mandato del Cielo insecto insignificante, tu visita enardece al Dragón de Jade. Lee raudo y veloz no sea que provoques su ira


El Mandato del Cielo es la peculiar forma de gobierno que poseen en Zhonghoo y se basa en el derecho divino del gobernante a empoderarse del poder; ya sea por medios pacíficos o violentos.

Los Vaivenes de un Señor

El Mandato del Cielo es un concepto muy utilizado en Zhonghoo para explicar los vaivenes políticos de cada época, y ayudó a mantener a los gobernantes bajo control de alguna autoridad extraterrenal.

Esta idea fue muy popular en Zhonghoo debido también a que invocando el Mandato del Cielo cualquier líder poderoso en épocas de crisis podía deponer a los gobernantes que no fueran los apropiados para sus intereses; alegando que las graves dificultades de la nación ocurrieron porque el monarca había Perdido el Mandato del Cielo, del mismo modo una revuelta popular podía encontrar justificación en esta doctrina.

El sistema era hereditario entre padre e hijo, pero nunca entre madre e hija, con lo cual era necesaria la descendencia masculina en línea directa para transferir este Mandato (y también era necesaria la ascendencia patrilineal para tener el derecho de recibirlo de un ancestro).

El concepto de "haber recibido el Mandato del Cielo" no tenía limitaciones de tiempo, y por tanto no se podía determinar un momento exacto en que se perdía tal derecho, si no que su conservación sólo dependía del desempeño del gobernante.

El Mandato del Cielo no requería que el candidato al trono fuera de familia aristocrática, por lo cual no se excluía la posibilidad que cualquier hombre virtuoso pudiese recibirlo; esto explica que amparándose en esta idea incluso muchas dinastías comenzaran con Hijos del Cielo de origen plebeyo (como la dinastía Han y los Ming). Este concepto fue utilizado en su inicio para apoyar el gobierno de los reyes de la dinastía Zhou y posteriormente a los Hijos del Cielo de Zhonghoo.

De hecho, el Mandato del Cielo implicaba una potestad que podía ganarse pero también perderse, lo cual diferencia a este concepto del Derecho Divino de los reyes ideado en la Santa Liga, pues según la filosofía Zhonghoo una revolución estaba justificada ante un soberano despótico, alegando que ese gobernante había perdido el "Mandato del Cielo" por su mala conducta; la derrota del gobernante sería una prueba decisiva de haber perdido el favor divino.

Por el contrario, la doctrina konstantieren del Derecho Divino condenaba en principio toda desobediencia al monarca, en tanto el derecho de gobernar no dependía de la conducta del soberano si no que era un derecho poseído de modo incondicional e inalienable.

Cómo Funciona

El Mandato del Cielo está sustentado en cuatro ideas principales:

1) El derecho a gobernar Zhonghoo está asegurado por el Cielo.

2) La legitimidad para gobernar Zhonghoo corresponde a un sólo soberano, nunca a dos o más.

3) El derecho de gobernar está fundamentado sobre su buena actuación como "encargado" por el Cielo.

4) El derecho de gobernar puede pasar de padre a hijo, pero sólo si se cumplen las tres condiciones establecidas previamente.

La cuarta regla implica también que si un gobernante pierde el "Mandato del Cielo" será el propio Cielo quien dicte a un sucesor, el cual podrá ser conocido gracias a la fuerza de los eventos de la historia humana.

Así, por ejemplo, se considera que el triunfo final de una revuelta contra el gobernante es señal irrebatible que el líder de la sublevación ha recibido el Mandato del Cielo y que el gobernante derrocado lo había perdido.

Las cuatro ideas así expresadas tenían cuatro implicaciones importantes: legitimaban a la dinastía reinante ante el pueblo, en caso de haber varios pretendientes a Hijo del Cielo debía establecerse cuál de ellos podía alegar el Mandato del Cielo en su favor, los gobernantes tenían un estímulo para mantener buena conducta y preocuparse del bienestar de su pueblo, y sobre todo, los gobernantes siempre tendrían miedo a una rebelión cuyo triunfo sería interpretado como reprobación del Mandato del Cielo.

La transmisión del Mandato del Cielo significaba también que era importante para el gobernante tener hijos varones, pues sólo la descendencia patrilineal aseguraba la influencia continua del Mandato del Cielo, el cual no era transmisible por vía materna.